18 noviembre 2014

Putin ante la caída del Muro de Berlín

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Bundesarchiv_Bild_183-1990-0116-013,_Berlin,_St%C3%BCrmung_Stasi-Zentrale.jpg

 ¿Qué siente Putin al recordar el final de la Guerra Fría? Se ha debatido mucho sobre la continuidad entre aquella época y la Rusia actual, con un presidente al que algunos consideran nostálgico del sistema soviético. Pero la afirmación de Putin, en 2005, de que el hundimiento de la URSS fue “la mayor catástrofe geopolítica” del siglo XX no reflejaba ninguna admiración por el sistema comunista. Para él, la Unión Soviética fue un Estado fracasado, cuyo colapso imprevisto causó la grave crisis posterior de Rusia: instituciones y economía destruidas, el poder en manos de oligarcas empresariales, sometimiento a Occidente en el exterior, y un gobierno incapaz de vencer al separatismo en Chechenia. 

La gran obsesión de Putin ha sido siempre ésta: construir un Estado fuerte que evite el destino de los dos países (la RDA y la URSS) de cuya desaparición fue testigo en primera persona. Tras la caída del Muro, aún destinado en Alemania Oriental, el entonces oficial del KGB tuvo que contemplar cómo una multitud enfurecida trataba de asaltar su cuartel general en Dresde; mientras el propio gobierno comunista y su policía política (la Stasi, con la que Putin trabajaba como enlace) estaban a punto de dejar de existir. Un proceso totalmente opuesto a los valores de orden y seguridad en los que había sido formado; y en nombre de unas libertades individuales que, para él, deben estar subordinadas a los anteriores. 

¿Fue entonces la lealtad al sistema que comenzó a resquebrajarse en 1989 lo que explica el recelo de Putin hacia la democracia? No del todo. Pese a la imagen de patriotismo que le gusta cultivar, él mismo decidió abandonar el KGB en cuanto quedó claro el declive del régimen soviético, para comenzar una carrera política mucho más rentable en su San Petersburgo natal. Por eso la ideología de Putin, si es que ésta existe, no busca reproducir ningún modelo del pasado; sino consolidar su poder de la forma más eficiente, en un mundo plagado de amenazas que tratarían de arrastrar a Rusia a un nuevo cataclismo geopolítico.


Publicado originalmente en el blog Eurasianet.es, 18 de noviembre de 2014.