03 enero 2014

Volgogrado: el terrorismo golpea de nuevo a Rusia



Los atentados en Volgogrado del 29 y 30 de diciembre ha recordado a la comunidad internacional la grave amenaza terrorista que afronta Rusia; algo que los propios rusos, desgraciadamente, no han podido olvidar en los últimos años. Sólo dos meses atrás, el 21 de octubre, se producía otro ataque suicida en la misma localidad. Significativamente, estas acciones han puesto fin a la moratoria declarada en 2011 por el líder del “Emirato del Cáucaso”, Doku Umarov, como gesto favorable hacia las movilizaciones ciudadanas contra Putin que protestaban por el fraude en las elecciones.

Hace tiempo que el foco principal del radicalismo ya no se sitúa en Chechenia, ahora reconstruida tras las sucesivas guerras entre independentistas y tropas federales. El megalómano y brutal presidente Ramzan Kadirov (que gusta de mostrar sus extravagancias en las redes sociales) ha impuesto con ayuda de los subsidios de Moscú una limitada calma en el territorio de la república. Pero el polvorín étnico del Cáucaso Norte, de mayoría musulmana, continúa acogiendo al núcleo de los yihadistas que operan en Rusia: con su centro ahora desplazado hacia la república de Daguestán, a la que se unen Ingushetia o Kabardino-Balkaria, además de la propia Chechenia. Desde estas regiones, las redes terroristas tratan de atacar también otros puntos del país con alto valor simbólico, como el aeropuerto de Domodedovo en Moscú a principios de 2011.

Este simbolismo es sin duda el motivo de la elección de Volgogrado, la antigua Stalingrado de la II Guerra Mundial, icono del orgullo nacional ruso frente a la invasión extranjera. Situada a orillas del Volga, está lo suficientemente próxima al Cáucaso como para facilitar la intervención de los yihadistas, demostrando al mismo tiempo que mantienen su capacidad para golpear otras regiones más al norte donde los rusos étnicos ya son mayoritarios. Además, y de forma aún más relevante, el comienzo en pocas semanas de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi (casi vecina de las repúblicas norcaucásicas) les proporciona el deseado eco propagandístico.

Aunque estos atentados han empeorado las preocupaciones (que ya existían) sobre la capacidad del gobierno ruso para garantizar la seguridad de la sede olímpica, paradójicamente han despertado también una oleada de solidaridad que contribuye a reforzar la imagen internacional del país, el principal objetivo del Kremlin al organizar el evento. El anunciado boicot de algunos líderes internacionales (como los presidentes francés y alemán, o la vicepresidenta de la Comisión Europea), que se habían negado a asistir en protesta por la legislación homófoba aprobada recientemente, parece haber pasado a un segundo plano. Obama ha ofrecido de nuevo su apoyo contra la amenaza común del terrorismo, al igual que hizo Putin con su antecesor Bush tras los atentados de 2001.

Este escenario refleja las contradicciones que afronta Rusia en sus relaciones con el mundo, y que deberá resolver en el año que ahora comienza. Por un lado, el Kremlin comprende que las amenazas como el terrorismo yihadista son compartidas con Occidente, lo que ha permitido desarrollar una cierta cooperación: primero tras el 11-S, y después con la política de “reset” iniciada por Obama, en la que se institucionalizaron los contactos entre ambas administraciones incluyendo áreas tan sensibles como la seguridad, la defensa o la inteligencia. Sin embargo, este diálogo y las iniciativas constructivas como el acuerdo para el desarme químico de Siria tienden a ser más la excepción que la regla. En cuestiones de política interna, como los derechos humanos, o cuasi-internas como Ucrania (en cuya política el Kremlin está demasiado acostumbrado a intervenir), Putin se ha mostrado como un líder arrogante e intolerante, impropio de un país moderno como el que merecen sus ciudadanos.
 
Tragedias como la de Volgogrado deben ser recordadas para que no vuelvan a repetirse. Si algo demuestran estos atentados, es que los verdaderos enemigos de Rusia no son los viejos rivales de la Guerra Fría, ni quienes critican pacíficamente al actual gobierno; sino una amenaza frente a la que toda Europa (de la que Rusia también forma parte) debe permanecer unida.


Publicado originalmente en el blog Eurasianet.es, 3 de enero de 2014.

Atentados de Volgogrado


He intervenido sobre los atentados terroristas en la ciudad rusa de Volgogrado en Radio Francia Internacional.


ENFOQUE - ATENTADOS RUSIA
(04:18)

02 enero 2014

Conflictos y países olvidados

Esta noche, en el programa Hora 25 de la Cadena SER, hemos debatido sobre la otra cara de Rusia, América Latina, África o China que no suele salir en los medios de comunicación.