21 diciembre 2013

Ucrania, la UE y Rusia

Me han entrevistado en El mundo en 24 h. del Canal 24 h. de TVE sobre la decisión de Ucrania de no firmar el Acuerdo de Asociación con la UE por las presiones de Rusia. Aquí se puede ver el vídeo (a partir del min. 17:40):



Además, he comentado la evolución posterior de los acontecimientos para los informativos de Antena 3 (desde el min. 10:20).















Sobre el mismo tema, he intervenido también en Hora 25 de la Cadena SER, los informativos de Radio Francia InternacionalEuropa Abierta de Radio Exterior - RNE y el periódico Diagonal.


MODULO ECO 22h 29/11/2013
(04:36)

30 octubre 2013

Visit to NATO Headquarters

Thanks to the invitation of my colleagues at CIDOB, I have visited NATO Headquarters in Brussels together with other Spanish experts on international security from the think tanks and the media. 

We had a very productive (and intensive!) day of discussions with senior NATO officials, who briefed us on the latest developments and also listened to our comments about how the Alliance could better adapt to today's world. 

17 septiembre 2013

03 septiembre 2013

Universidad Europea

Este curso me incorporo como profesor de Relaciones Internacionales a la Universidad Europea, un ilusionante proyecto en el que seguir formando a las próximas generaciones de internacionalistas. ¡Empezamos!

08 agosto 2013

Artículo EE UU -Rusia

Mi opinión sobre la cancelación de la cumbre entre Obama y Putin, anunciada ayer por la Casa Blanca, en la revista esglobal.

25 junio 2013

Conferencia SEI

He impartido una conferencia a los alumnos del LIX curso de Altos Estudios Internacionales, organizado por la Sociedad de Estudios Internacionales (SEI), sobre los cambios en la política exterior de Rusia.

10 mayo 2013

Seminario sobre docencia en Granada


He tenido la oportunidad de exponer mis ideas sobre la aplicación de la dinámica de grupos a la docencia en el seminario "Didáctica de la Ciencia Política", en el que he participado como ponente invitado junto con los profesores Josep M. Vallès y Antonio Díaz.

El seminario, con la excelente organización y acogida del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Granada, se ha celebrado en el Carmen de la Victoria de esta ciudad. 

30 abril 2013

Defender la Universidad


Nunca ha sido el propósito de este blog comentar cuestiones personales, ni siquiera de la actualidad nacional. No me considero uno de tantos opinadores o "todólogos", sino un simple profesor que intenta reflexionar sobre una pequeña parcela de la realidad y explicarla (en clase, en mis publicaciones) a un público más reducido o más amplio, según las circunstancias. Pero a veces los acontecimientos te obligan a posicionarte si pretendes mantener un cierto compromiso ético, o si se quiere, un mínimo sentido de la decencia.

Los sucesos de los últimos días en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Complutense no pueden serme indiferentes. En septiembre de 1997, llegado de fuera de Madrid, comencé allí con ilusión a estudiar mi carrera de politólogo; y más tarde, trabajaría en ella durante un largo periodo como becario de investigación, impartiendo mis primeras clases en esas aulas tan familiares mientras realizaba mi tesis. Más de una década vinculado a la Facultad me enseñó a conocerla en profundidad, tanto sus problemas (que no son pocos) como sus cualidades (que tampoco lo son); pero siempre desde el cariño que inevitablemente se siente hacia el lugar donde has pasado una etapa tan decisiva. 

Son malos tiempos para la universidad, especialmente necesaria en un momento tan duro como el que viven ahora nuestros jóvenes: si sus oportunidades laborales con un título ya son escasas, obligándolos a emigrar o malvivir con trabajos precarios, la imposibilidad de acceder a la formación los condena casi irremediablemente al paro. Ya no pertenezco a ella, pero es de justicia reconocer el trabajo imprescindible de mis compañeros de la universidad pública: mal pagados, mal valorados y con infinidad de obstáculos antes de alcanzar (en el mejor de los casos) una mínima estabilidad profesional. Un esfuerzo que realizan no por las escasas contraprestaciones recibidas, sino al servicio de los estudiantes: cualquier docente intenta, con más o menos éxito, desarrollar las capacidades de sus alumnos y mejorar sus perspectivas tras terminar la carrera. 

Toda universidad es, por definición, un espacio de convivencia y tolerancia. El aprendizaje no sólo se realiza en las aulas, sino también (diría que casi principalmente) fuera de ellas. Para muchos de estos jóvenes es su primera oportunidad de traspasar el pequeño círculo de su familia, su grupo de amigos de la infancia o su barrio; y convivir con personas de otros lugares, clases sociales e ideologías, escuchando una multitud de ideas que les permiten construir su propio pensamiento crítico y formarse como ciudadanos de una sociedad diversa y plural. La Facultad lo hizo así para mí y mis compañeros, y a ella le debo en gran medida la persona que he llegado a ser. Este aprendizaje de la convivencia es el que parece, desgraciadamente, haber fracasado ahora. 

Nadie discute el derecho a la protesta y la movilización, del que la Facultad siempre ha sido escenario, como es natural en un centro al que acuden los estudiantes con mayores inquietudes políticas y sociales: desde el "no" a la guerra de Kosovo, la de Irak, la LOU... en mi propia etapa, hasta el "no" a los recortes que se viven hoy. Pero lo que ha cambiado gradualmente es el sentido de esta protesta. De la reivindicación de principios éticos (paz, justicia, igualdad), en la que los estudiantes actuarían unidos como conciencia moral de la sociedad, se ha pasado a una situación en la que un grupo define a todo aquél que no comparta sus ideas (tanto dentro como fuera de la Facultad) como el enemigo a combatir por todos los medios. Invocando sin pudor, eso sí, supuestos precedentes históricos como las protestas antifranquistas; como si pudieran situarse en el mismo plano de legitimidad las recientes agresiones a dos profesores y la contestación pacífica frente a la durísima represión de la dictadura. 

No puede claudicarse ante una minoría que impide la convivencia realizando actos vandálicos contra las instalaciones, reventando clases, golpeando al personal del centro e insultando a aquellos de sus compañeros que les recriminan su actitud. Ningún argumento ideológico lo justifica. Todos los estudiantes, profesores y PAS merecen una Facultad en la que puedan trabajar y estudiar en paz; donde los enfrentamientos se realicen verbalmente y con respeto, en el marco de un debate que siempre se ha permitido y alentado incluso entre las posiciones más antagónicas; y donde se transmita a los violentos que son ellos quienes aceleran, con sus acciones imprudentes y antidemocráticas, la destrucción de la misma universidad pública a la que dicen defender. Quienes nos formamos en las aulas de esa Facultad (y estamos, pese a todo, orgullosos de ella), deseamos que esto no resulte ser el principio del fin de una casa a la que vemos, todavía, como la nuestra. 

10 abril 2013

El buen profesor (visto por los alumnos)

¿Qué cualidades debe reunir un buen profesor universitario? La primera idea que nos viene a la
mente son los requisitos formales exigidos para cada plaza (titulación, acreditación, experiencia docente, publicaciones…), en función de los cuales diseñamos en gran medida nuestra carrera. Alcanzar una mayor puntuación en dichos baremos nos hará (teóricamente) mejores profesores; y por tanto, incrementará (de nuevo teóricamente) nuestras posibilidades de continuar avanzando en nuestra profesión.

En nuestro sistema, estas exigencias se orientan en gran medida a evaluar conocimientos (doctorado, otra formación reglada) y habilidades investigadoras (capacidad de escribir artículos científicos, de obtener proyectos competitivos…). Muy poco se puede deducir de un currículum al uso sobre las habilidades docentes del candidato; a falta de otros indicadores como las evaluaciones de los estudiantes (cuyo grado de fiabilidad depende de distintos factores), se asume que cuanto más prolongada en el tiempo haya sido la docencia, mayor será su calidad.

Ya que el estudiante es el principal protagonista de su propio aprendizaje, gran parte de la responsabilidad en dicho proceso es suya: por mucho que se le motive, quien se esfuerza activa o pasivamente por no aprender acabará por no hacerlo. Pero no olvidemos tampoco que el aprendizaje de nuestros alumnos, mayoritariamente jóvenes de entre 18 y 22 años, está influido de forma muy notable por la propia personalidad del profesor. De forma consciente o no, su mayor edad y experiencia le convierten en un referente (positivo o negativo), que transmite actitudes y valores más allá de los contenidos de la asignatura.

Para explorar cómo perciben los estudiantes estas cualidades actitudinales del profesor, independientes de sus conocimientos y habilidades técnicas como especialista en su materia, recabé las opiniones de una muestra de mis alumnos utilizando tres métodos: encuesta (respuesta individual por escrito a tres preguntas abiertas), entrevista (preguntas de varios de ellos a uno de sus compañeros, voluntario, para obtener más detalles sobre experiencias concretas) y grupo de discusión, moderando el intercambio de opiniones por parte de todo el grupo*. El resultado fue una serie de siete “actitudes del buen profesor” en las que coincidieron ampliamente la mayoría de las respuestas tanto orales como escritas:
  • Empatía: saber ponerse en el lugar del estudiante para entender cómo responderá éste a la clase. El profesor debe recordar sus propias vivencias como alumno y plantearse cómo le habría gustado a él recibir las clases. Esto le permitirá también mostrarse paciente con los errores que cometan sus estudiantes, dificultades para entender determinados conceptos, etc. 
  • Organización: informar sobre la planificación de la asignatura, y seguir el orden y los contenidos del programa para evitar crear confusiones. Evitar la improvisación. Explicar desde el primer día sus expectativas sobre el trabajo de los estudiantes, detallando con claridad cuál es el nivel de exigencia requerido tanto para aprobar como para obtener notas altas. 
  • Pasión por la asignatura: los estudiantes coinciden en que el entusiasmo del profesor es contagioso, e incluso (sorprendentemente) puede transmitirse en materias por las que a priori el alumno sentía rechazo. Esta motivación impulsa a todos a esforzarse, incluso aquéllos menos preocupados habitualmente por las tareas académicas. 
  • Asertividad: el profesor debe tener suficiente carácter para evitar que se aprovechen de él; pero sin llevar esta autoridad hasta extremos innecesarios, abusando de su poder o creando una sensación de miedo en la clase. Debe saber cuándo mostrar una cierta dosis de flexibilidad, encontrando el punto de equilibrio adecuado. 
  • Respeto: considerar a los estudiantes como adultos, razonando con ellos en lugar de imponerles sus argumentos por la mera autoridad o experiencia. Los alumnos perciben instintivamente si alguien siente desprecio hacia ellos, y son conscientes de cuándo se les intenta manipular. Esto incluye el sentido de la justicia: no sólo en cuanto a las calificaciones, sino en el más amplio de igualdad de trato a todos en clase, dándoles las mismas oportunidades de participar y expresarse. 
  • Creatividad: evitar utilizar siempre los mismos métodos de enseñanza, por ejemplo el Power Point. Combinar la clase magistral con otras técnicas como el debate o el trabajo en pequeños grupos; y añadir experiencias u opiniones personales que complementen los apuntes, el libro de texto, etc. 
  • Cercanía: no tener miedo del trato individual con los alumnos; saber escuchar y tener buena disposición a recibirles fuera de las horas de clase. Mostrar interés por el bienestar de cada uno de ellos, incluso preguntándole directamente si se observa que sus circunstancias personales pueden estar afectando a su rendimiento. 


Publicado originalmente en el Foro Docente de Ciencias Políticas y Estudios Internacionales


* Respuestas de 14 estudiantes (7 hombres y 7 mujeres), de distintas nacionalidades (2 españoles y 12 extranjeros: estadounidenses, latinoamericanos y de Oriente Medio). 

18 febrero 2013

Lecture on Diplomacy at SLU Madrid


On February 18 we had the pleasure of welcoming Mr. Enrique Mora Benavente, Director for Policy Planning at the Spanish Ministry of Foreign Affairs and Cooperation, to the Saint Louis University Madrid Campus

Mr. Mora gave a talk entitled "Working as a Diplomat: My Personal Experience in Spanish and EU Foreign Policy", during which he shared many stories and anecdotes from his long career. The event was attended by students from SLU and the Madrid Diplomatic School. 

10 febrero 2013

¿Cómo evitar el plagio en los trabajos de los estudiantes?

A simple vista, parecería que lo raro es no copiar. En los últimos meses hemos tenido una epidemia de escándalos de políticos (dos ministros en Alemaniael presidente de Hungríael primer ministro en Rumanía...) que al parecer plagiaron partes sustanciales de sus tesis doctorales. Incluso en una universidad tan prestigiosa como la LSE, el hijo del dictador libio Gaddafi (quien realizó además una generosa donación al centro) consiguió doctorarse con una tesis de la que resultó no ser el único autor.

Esta "cultura del fraude" no es, por supuesto, algo exclusivo de la universidad: la política en general y otros ámbitos (como el deporte) ofrecen ejemplos suficientes. Pero en el caso que nos interesa, los trabajos de nuestros estudiantes, quizás sería más justo distinguir otras posibles causas: 
  • La ambigüedad del término "plagio". Cualquier alumno sabe perfectamente que descargar un trabajo entero de Internet y entregarlo con su nombre es engañar. Pero ¿son conscientes de que todo lo que copien literalmente debe ir entre comillas y con su cita correspondiente, aunque sólo sea una breve frase? Y más aún, ¿saben que las meras ideas o argumentos tomados de otros autores, aunque los escriban con sus propias palabras, también deben citar la fuente?
  • La falta de indicaciones claras. ¿Dedicamos tiempo a explicarles, desde 1º de carrera, las normas tanto formales (estilos de citar, etc.) como éticas de la investigación? ¿Les avisamos expresamente de que si copian texto de otras fuentes sin citarlo su nota se verá afectada? En algunas universidades se incluye una advertencia sobre esto en el programa de cada asignatura. 
  • Las dificultades en la búsqueda de información. Hay casos en los que simplemente el alumno no sabe cómo encontrar fuentes especializadas (por ejemplo, consultando bases de datos bibliográficas), y por eso tiende a calcar en su trabajo lo poco que ha encontrado usando métodos más accesibles (Google, Wikipedia). Tener acceso a materiales de mayor calidad le permitiría formarse una opinión propia y argumentarla por escrito. 
  • El planteamiento del trabajo por parte del profesor. Aunque la responsabilidad del plagio es de quien lo comete, también es cierto que nuestras demandas pueden tanto incentivar como disuadir a los alumnos de copiar información ajena. Por ejemplo, los trabajos puramente descriptivos ("escríbeme 15 págs. sobre este tema") llevan con gran probabilidad a que se copie lo primero que se encuentre en Internet, o como mucho en algún libro. 
En mi experiencia, los estudiantes que cometen plagio lo hacen por razones tan variadas como las anteriores. Por eso soy algo escéptico ante el uso de software de análisis de textos: es útil para detectar el fraude una vez cometido (como ocurrió con las tesis de los ministros alemanes), pero no nos dice mucho de cómo prevenirlo tratando las causas. Además, todo sea dicho, la mayoría de casos de plagio en un trabajo de Grado se pueden reconocer a simple vista sin ninguna dificultad. 

Mi estrategia para prevenir el fraude es, ante todo, (a) informar claramente al alumno sobre qué se considera plagio y sus consecuencias, y (b) emplear pruebas de evaluación, tanto trabajos como exámenes, que favorezcan el análisis en lugar de la mera repetición de información. Por ejemplo, los ejercicios comparativos ("¿cuáles son los puntos de desacuerdo entre estas dos teorías?") o de valoración crítica ("¿qué fortalezas y debilidades tuvo la política de...?") obligan al estudiante a relacionar con su propio pensamiento la información que encuentra por separado. ¿Qué pensáis vosotros?

Publicado originalmente en el Foro Docente de Ciencias Políticas y Estudios Internacionales

22 enero 2013

Entrevista Radio UNED

He participado junto con Francesc Serra (profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona) y Rubén Ruiz (investigador de la UNED) en un debate sobre Rusia dentro del programa "Sin distancias" de la UNED en Radio 3, grabado con ocasión de la presentación de nuestro libro en Madrid.

11 enero 2013

Entrevista RIA Novosti



Me han entrevistado para la agencia rusa de noticias RIA Novosti (en español) sobre nuestro libro Rusia en la sociedad internacional, y sobre mi visión de los desafíos para el país en este nuevo año.